Tokio empieza a sentir cada día más el calor. Cuando se habla del verano japonés, lo primero que viene a la mente son los festivales (matsuri). Los hay desde pequeños, celebrados en el barrio, hasta grandes festivales famosos que duran varios días. Iluminaciones preciosas, mikoshi (altares portátiles) recorriendo las calles, deliciosos puestos de comida, juegos animados y el bon odori (baile tradicional) en el que cualquiera puede participar: el verano está lleno de experiencias que solo se pueden vivir en esta época. Tampoco son pocas las parejas que salen vestidas con yukata. Otro de los grandes atractivos de los festivales de verano japoneses son los fuegos artificiales que se lanzan por la noche, un momento en el que se puede sentir la emoción y la plenitud propias de estas celebraciones. Cuando terminan los fuegos artificiales, el festival llega a su clímax. De camino a casa, es común ver a un hombre acercándose con timidez a una mujer que ha venido sola vestida con yukata: al escuchar esa conversación tan entrañable entre los dos, uno no puede evitar pensar en lo bonito que sería encontrar el amor así. Agosto avanza y el verano ya casi termina, pero todavía quedan muchos festivales por celebrarse. ¿Por qué no aprovechan para disfrutar del ambiente especial de los festivales de verano japoneses?

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